De la primera tenemos control y podemos analizar mejor, con más información y cada vez elaborar argumentos más sólidos sobre una postura u otra… dándonos la oportunidad de creernos en control de los acontecimientos cuanto más sabemos sobre ellos.
De lo segundo no. Los sentimientos se gobiernan solos, nos llevan a su antojo arriba o abajo, a dar vueltas o detenernos, y muchas veces da miedo la incertidumbre de su volatilidad.
Poco a poco aprendemos a influenciarlos moderadamente mediante la razón: manteniéndonos lejos de gente que consideramos que nos puede hacer sentir de modos desagradables, acercándonos a quienes creemos nos harán sentir "bien", aprendiendo todo lo posible sobre esto o aquello en pos de creernos en control, y, así, sentirnos seguros.
Siempre podemos analizar las causas de los sentimientos, o intentar preveer las consecuencias de lo que nos inclinan a hacer, pero no son cuestionables.
Hoy creo que de lo único que tengo control al respecto, es de decidir dejarme llevar.
1 comentario:
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