así: que me hago popis en los pantalones :S.
Lograré neta sobrevivir sólo?? me quedaré comiendo atún por años? claudicaré? :S!
no mamen, que pinche pánico!
más nuevas sobre la independencia (si es que no muero) en futuras entregas.
Actualización: a marzo del 2014, sigo comiendo atún por necesidad de vez en cuando.
este más bien no es un blog de los de antes, no es un registro "de internet" sino un registro en internet
de lo que nos pasa y cómo nos pasa. y es tanto pa' compartirlo como para luego acordarnos.. pásale
junio 23, 2009
junio 11, 2009
junio 10, 2009
triste plumón
la historia del plumón más triste del mundo:
Poco a poco, conforme avanzaba la clase, el plumón negro iba quedándose sin tinta. gracias y por culpa de su gran contraste, los alumnos que iban pasando gastaban sus últimos resquicios de tinta y vida, mientras los jóvenes plumones azul, rojo y los gemelos verdes gozaban de gran vitalidad y jugosidad tintera... una vez lleno el pizarrón de los sentimientos que en los alumnos predominaban en ese momento: realismo, tensión, hartancia, esperanza, libertad... se fué notando claramente cómo las palabras escritas con el moribundo plumón negro apenas si resaltaban en el blanco pizarrón.
Sin saber bien en qué exacto momento, al final de la clase el plumón negro yacía triste, vacío y sin vida en los mosaicos bajo el pizarrón; sus antiguos congéneres ignotos de lo acontecido esperaban como siempre en su felíz cama de aluminio a ser guardados o reutilizados.. el plumón negro no pensó nunca en su próximo fin, sólo pintó cuanto pudo, y cuando ya no pudo, ya no pintó.
Poco a poco, conforme avanzaba la clase, el plumón negro iba quedándose sin tinta. gracias y por culpa de su gran contraste, los alumnos que iban pasando gastaban sus últimos resquicios de tinta y vida, mientras los jóvenes plumones azul, rojo y los gemelos verdes gozaban de gran vitalidad y jugosidad tintera... una vez lleno el pizarrón de los sentimientos que en los alumnos predominaban en ese momento: realismo, tensión, hartancia, esperanza, libertad... se fué notando claramente cómo las palabras escritas con el moribundo plumón negro apenas si resaltaban en el blanco pizarrón.
Sin saber bien en qué exacto momento, al final de la clase el plumón negro yacía triste, vacío y sin vida en los mosaicos bajo el pizarrón; sus antiguos congéneres ignotos de lo acontecido esperaban como siempre en su felíz cama de aluminio a ser guardados o reutilizados.. el plumón negro no pensó nunca en su próximo fin, sólo pintó cuanto pudo, y cuando ya no pudo, ya no pintó.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

